
SINOPSIS: La Ciudad del Pecado bulle de hombres rudos y mujeres hermosas. La corrupción está en todos los estratos de la sociedad, historias oscuras y urbanas que se funden en la eterna búsqueda de sobrevivir en un mundo adverso. Basada en la novela gráfica de Frank Miller.
RESEÑA: A propósito del inminente estreno de The Spirit, escrita y dirigida por Frank Miller, y haciendo caso de “la voz del pueblo” abrimos esta nueva sección, donde comentaremos sobre aquellas películas que nos hicieron vibrar y soñar en su momento y que tendrán su merecido espacio acá en Canal Freak. Abrimos la sección con este nuevo clásico del cine, como siempre los alentamos a dejar sus opiniones y comentarios. Aquí te contamos los detalles y cómo vivimos Sin City.
Ciudad del Pecado es innegablemente una experiencia audiovisual potente desde su primer cuadro, una adaptación cinematográfica fiel, en lo que a gráfica se refiere, del cómic. Haciendo uso de un juego de blancos y negros, destacando ciertos colores, con una edición eficaz, esta cinta se convierte en una “joyita” que destila la oscuridad, que recrea un submundo que yace no sólo en las calles de la ciudad sino en los cimientos del poder. Se nota el cuidado y el trabajo para que el cómic pase sin pérdidas en calidad al encuadre cinematográfico. Ambos géneros artísticos: el cine y el cómic se funden para dar a luz un hijo que si bien es perfectible en ciertos aspectos técnicos (por ejemplo se nota en las performance algunas veces que los actores trabajaron sus personajes en cromas y en ausencia completa de decorados reales), es maravillosamente atractivo. En este sentido, talvez la fusión cine – cómic no debería darse en un 50% de cada una, sino que en un 60% cine y 40% cómic, para mantener en claro que es una adaptación cinematográfica de un cómic. Pero son detalles y bien valió la pena el esfuerzo actoral por imaginar.
El guión es simple, aunque efectivo, todas las historias que en un comienzo parecen independientes unas de otras, van uniéndose y entrelazándose para llegar a un final que es la base del surgimiento del antihéroe creado por Bruce Willis (Duro de Matar, El Quinto Elemento) quien interpreta el personaje que mejor sabe hacer: un hombre duro, atormentado por el pasado e impenetrable. Como anillo al dedo.
Los diálogos tienen ese toque rebuscado que, sin embargo, encantan, diálogos que sólo dichos con el “estilo” del reparto de lujo reclutado para esta película, con figuras de la talla del ya nombrado Willis, Clive Owen (Hijos del Hombre, Rey Arturo) Jessica Alba (Los 4 Fantásticos, Awake) y Mickey Rourke quien recrea el personaje más atractivo de este filme, el más atormentado, el más transformado, el Ganador del Óscar Benicio del Toro (Traffic), entre otros varios, están exentos del factor “ridículo”. Y es un logro. Analizando cintas posteriores (y anteriores también) uno se da cuenta que para imprimirle verdad a este tipo de interacciones verbales hay que tener habilidad. Y Robert Rodríguez (El Mariachi), director de la cinta, no carece de ella.
Rodríguez se aleja de los patrones y estereotipos de Hollywood para crear una cinta dura, más cercana a los parámetros del Cine Negro que hizo de las suyas en los años 40, que a una película de acción. Plagada de humor irónico, de personajes corruptos, oscuros, donde la diferencia entre el bien y el mal es ambigua para uno como espectador y para los personajes también. En este respecto, el gran acierto respecto al guión caería mayormente en Frank Miller, creador de la novela gráfica, y en cuyos “cuentos” descansan, casi sin cambios, la trama argumental. Rodríguez acierta al mantener prácticamente intactas las historias.
Una explosión audiovisual que llena la pantalla y que entretiene. Un imperdible que se ha convertido en un referente dentro del subgénero, precursora de cintas como 300 (también basada en la novela gráfica de Frank Miller) y The Spirit que pronto estará disponible en los cines y de la cual pronto contaremos con la reseña.
Excelente.







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