La mala noticia que nadie quería recibir finalmente llegó, Carrie Fisher, nuestra querida Princesa Leia, ha fallecido a los 60 años.

Este es un golpe fuerte para el mundo Star Wars ya que es el primer miembro del trío principal que nos deja, además su fallecimiento se produce a solo un par de semanas del estreno de Rogue One: Una Historia de Star Wars.

La primera gran heroína de mi infancia se hace una con la Fuerza, la primera mujer fuerte, independiente y una princesa que no necesita ser rescatada, esa es Leia Organa y la partida de Carrie Fisher es un golpe directo al corazón.

Nacida el 21 de octubre de 1956 en una familia considerada de la “realeza” de Hollywood, hija del cantante Eddie Fisher y la actriz Debbie Reynolds. Su vida fue una constante lucha contra las drogas y el alcohol. Aunque sus películas fuera del universo Star Wars nunca tuvieron gran repercusión, Fisher demostró una gran habilidad como escritora sacando varias novelas semibiográficas que reflejaban su humor irónico y especial.
Hace solo unos días, Fisher sufrió un ataque cardíaco en pleno vuelo de Londres a Los Ángeles, en plena gira de promoción de su nuevo libro “La Princesa Diarista”, ataque del cual no se recuperaría. Hoy, 27 de diciembre de 2016, los medios han informado de su muerte, después de haberse reportado estable dentro de su grave condición.

Pero su legado permanece y permanecerá siempre, el hermoso personaje que nos legó, lo que significó, uno de los personajes de ciencia ficción más importantes del mundo cinematográfico y una artista siempre amable y cercana con los fans.
Su despedida de la pantalla grande será en diciembre de 2017 cuando la veamos encarnando por última vez a la general Leia Organa en Star Wars: Episodio VIII.

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