Nota de:  Hernaldo Miranda

Desde el comienzo de Rebirth, Tom King nos ha mostrado un Batman más vulnerable, un Batman que está muchas veces a punto de morir y que para completar sus objetivos necesita ayuda de aliados impredecibles. Sin embargo, nada ha cambiado y el murciélago sigue saliendo siempre triunfante a costa de gadgets y fuerza de voluntad, manteniéndose fiel a esa estricta brújula moral que lo hace proteger a cualquiera que lo necesite. En estos #23 números previos hemos visto algunos de los mayores miedos del murciélago, y la vulnerabilidad interna que lo ha llevado a transformarse en el temido defensor de Gotham City.

La entrega #24 continúa en esta línea, presentando el cierre de lo ocurrido con Gotham Girl, Bane y los hechos en “The Button”. Claire ha recuperado su valentía y cordura gracias a Psycho Pirate, pero duda sobre su futuro como supeheroína, ya que, si recordamos los números anteriores, sus poderes tienen fecha de vencimiento y mientras más los use más cerca está de morir. ¿Es posible ser un ciudadano normal después de haberlo dado todo por ser un héroe, un salvador? Claramente, para Batman no, y como muestra el volumen, para Claire tampoco. Bruce no puede dejar de ser el murciélago y aunque sabe que esto jamás lo hará feliz, es la única forma de la que puede intentarlo porque sabe que lo necesitan, y porque tiene miedo, miedo de fallar ante la locura y el caos de Gotham City, miedo incluso de perder su propia cordura.

Antes estas respuestas Gotham Girl decide que quiere seguir siendo una Superheroína, por lo que Batman la envía a entrenar, para que así no le sea necesario seguir usando sus poderes y no se arriesgue a morir. Antes de irse, le pregunta a Bruce, que es lo que realmente quiere, y al parecer, es lo que ya hemos visto en superhéroes como Flash, a su amada que lo acompañe y que le entregue la fuerza necesaria para seguir en lo que se perfila como una interminable cruzada, lo que lo lleva a realizar una extraña propuesta a Catwoman, Selina Kyle.

 

Personalmente, no me agradaba esta decisión, Batman debería ser siempre el hombre correcto y altruista que siempre piensa en los demás y no en sí mismo, aunque sea esta su única forma de tratar con aquel trauma que lo dejó huérfano. Pero, así y todo, esta jugada tiene mucho sentido por parte de DC, ya que llevan bastante tiempo mostrándonos el lado vulnerable de Batman; y luego de aquel desgarrador diálogo final de Thomas Wayne en “The Button”, donde le dice que abandone la capucha y sea feliz, no es de extrañar que tome esta decisión. En el fondo los guiones de Tom King permiten volver a ver este Batman más humano, que, a pesar de todas sus grandes capacidades y habilidades, no es más que un hombre corriente lidiando con una pérdida.

Para terminar, sólo me queda parafrasear una de mis frases favoritas de esta etapa, la cual vuelve a salir en este tomo “Vas a estar asustado, todos lo están alguna vez, pero recuerda, lo único que eso significa, es que todos tienen la oportunidad de combatirlo; de ser valientes”.

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